miércoles, 6 de marzo de 2019

MAURIZIO MEDO





Inmigrantes
                                  a Raúl Zurita


  
Ande que ande,
porteño,
aún desde su más cósmica altura
jamás atisbaremos
una sola molécula de aquel marparadiso,
atravesado
por los Canessa, los Migliaro
o los Ferrero.
¿Alucinaste
alguna vez la espuma fiera
cual níveo látigo

acontraproa del carguero. El miraje a distancia
de nuestros ancestros boceteando
con el iris el croma de otras costas
mientras rumiaban autistas
la eufonía spagnola?.

Il mare sotto mile di pensieri
que intersectaban temor con amor/ ilusión con magonne
y la incertidumbre que embarga
la raíz algebraica del primer inmigrante.      Sin duda

en infancia
audición omnisensorial del quimérico enrumbar
vespuciando delfines en súbito coletazo al aire,
morar en mirar de un puerto ajeno.
Este inservible catalejo in terra nostra versa a la sombra
del sentir del puberpadre, de la niñamadre
lontano di la sua bella italia.      Nosotros ni utopía en vientre.

Si fa la américa ignorando que les brotarán faunos y lemures,
años/ siglos después en la progenie.

He imaginado aquel mar hermético como esta página,
su incerteza
cual el pasmo al enrumbar por las acuosas estepas
nascotas in the poetry. Nuestro asombro

semejante aquel otro de antaño cuando emergen como
orcas
palabras
que no sólo son palabras

mientras se prosigue el viaje
a sabiendas que
en la otra margen
- vitanova -

la muerte ya no
espera.



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