sábado, 24 de mayo de 2014

ANA ILCE GÓMEZ


 
 

Ensalmos

 

Veo la hoja de naranjo que incontenible crece
ante mis ojos
y advierto la gota de lluvia que se abate
sobre el césped.
Llego al camino abrumado de musgos
que se abre en dos largos e infinitos brazos
y no sé cuál tomar.
Cierro los ojos y siento la densidad del sol
cruzando la esfera de la tierra,
escucho su suave murmullo
dador de vida pero también agonizante.
Todos son pequeños momentos magistrales
de existencia
fugaces momentos que representan una eternidad
o un instante.
Y todo es como si sucediera un milagro
como si se nos diera un ensalmo
que consuela y alumbra
nuestra oscuridad esencial.

  

De: Poemas de lo humano cotidiano

 

 

 

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