jueves, 6 de agosto de 2015

ANTONIO MURCIANO


 

Balada de la Adelfa



NO me esperes
-te dije-
junto a la adelfa,
que la adelfa es amarga
y eres doncella.

                (La tarde era de verde
                  como fruta que empieza.)

Espérame
-te dije-
allí donde no sea
turbia la luz, ni el aire,
ni el agua de la acequia.

                 (La tarde era naranja
                   como una fruta nueva.)

Pero tú me esperaste
-muchacha-
donde era
amarga la dulzura
de tu boca entreabierta.

                  (La tarde era amarilla
                    como una fruta seca.)

 

 

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