lunes, 21 de octubre de 2013

SILVIA CARBONELL





Empaque



Empaqué todas tus chingaderas y las envié con tus recuerdos.
¿Te llegaron? Qué bueno,
así mucho que quedó de lo tuyo ya no permanece estorbando.

Y por cierto, ya a mano...
No me dejes tus ojos, no los quiero rondando.
Te empaqué los alardes,
de esos me dejaste, una lista densa e interminable.

Las excusas, disculpa,
se cayeron de mis manos cuando las estaba empacando.
Si gustas, te las pago,
pero excusas te sobran o eso es lo que me han informado.
Me avisas, por si tengo que mandarte algún cheque pos-fechado.

Los recuerdos felices van muy bien empacados,
ten cuidado, son frágiles, de tan solo tomarlos se me han desarmado.
Aún así te los mando,
para que tú los repares cuando andes tristeando.

Las mentiras las tiré en el lavabo,
ni caso tenía el haberlas limpiado.
Tanta mugre empacada, no tenía ni caso.

Te regreso tus planes, separé cada uno por sus prioridades.
Me quedé con los míos, y disculpa si en ellos ya te había incluido.
Ya no importa, he seguido, por mi parte los míos ya se han reconstruido.

Y si algo consideras que olvidara empacarte
solo te pido que ni se te ocurra volver a llamarme
mejor reconstruye tu vida con un nuevo menaje
porque lo más seguro es que nadie conteste
porque me encuentre de viaje.



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