miércoles, 9 de julio de 2014

MARIBEL ORTIZ


 

Víspera de una arruga

 

Rostro en descenso
volteo a mirarte,
para dolerme
en el papel torcido
de sal bifurcada,
en la penumbra
de tus córneas
amortajadas de eclipses.

Rostro en declive.
Los cuervos lamen
las pupilas de tus soles
rodeados de estrellas.
Un reloj de piedra se posa
en el letargo del tiempo.
Los abismos me convidan
a contar las sales
de las esponjas silentes.

Rostro postrado de orugas.
Sonoridad de voces
que destilan brebajes
en atropellados calderos
para los viejos cuerpos de barro
olorosos a pergaminos.
La bitácora del ojo
lacta tu epitafio
y un fauno
duerme los siglos
en la comisura de tu mueca.

Rostro de pliegues insomnes.
La oreja que cortó el pintor
te narra sueños raros,
mientras bebes el silencio,
en la huella
de un zapato viajero.

 

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