sábado, 11 de febrero de 2023

JOSUÉ ANDRÉS MOZ

 


Poema para leer en un bar al sur de la ciudad

Para Alberto López Serrano, Erick Arévalo,
Jorge López, Fredy Mejía y José Aguilar,
porque cada uno tiene un motivo legítimo para amar la noche.

 

 

Cierra la botella sobre tus ojos
su caliente párpado luminoso.

Desaprendimos la forma de amar sin esperar la certeza de los dados,
entendimos que el sueño le ha sido negado a quienes desearían olvidar las respuestas.

Desde hace años
es tiempo de llorar la más amarga de nuestras risas.

Abrir la ventana es encontrarse con todas las puertas cerradas.

Entre nosotros
la respiración de los escombros,
el ojo vacío que nos recuerda el incómodo giro de la ruleta,
las agujas en los relojes & los brazos,
los tímidos acordes de los insectos,
la nieve amarilla escurriéndose en los pulmones.

Ninguno aquí es distinto a una estrella que se apaga.

Todos iguales a una repentina canción de tres minutos & medio
cuyas líneas nunca humedecen nada entre las piernas
pero que sí conocen de banderas podridas en los ojos.

Ladrillo tras ladrillo los signos cobran sentido,
en estas paredes donde la inocencia es la antítesis de la sombra,
donde una llave es suficiente para todas las puertas,
donde la noche dura lo que permita la doble cara del llanto.

 


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