Herrera
Luque in der wüste
Estoy
en el muelle de la Puerta de Indias.
Enormes
cajas cubiertas con redes transportan botellas de aguardiente
orinadas por cien ratas negras.
Este
sueño siempre es turbulento.
He llegado a los blancos sanatorios, donde un rey escribe su nombre con heces
& me traspasa el pecho envejecido, hundiendo su espada con dos manos.
Mi
corazón es una luna roja; un entierro de monedas doradas.
Después
de comerse sus propias piernas, una familia muere en Guasare.
Ahora caminan con los viajeros; fugitivos de ojos espantados;
amantes que atraviesan el país atraídos por el flujo más dulce;
colosales choferes cocainómanos que tiemblan con baratas felaciones
& tocan sus cornetas a las cruces.
En
Nueva Augsburgo la tierra es asesina.
Una
casa de barro entre cujíes. Los diablos balando en cuatro patas.
Sal, ruinas, cardonales, alacranes & otra casa a kilómetros de sol.
Las
nubes se parecen a la arena, la arena se parece a la vida,
modelada por el viento y su furia.
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