sábado, 25 de agosto de 2018

YULIANA RIVERA





Rubén



Éste era el séptimo hijo
de doña Lupe, hijo
que por allá de los noventa
no supo leer ni escribir su nombre,
pero
era hacendoso en amores
con su madre, hermanas,
tías, y uno que otro chico.
Nada que no se supiera en el barrio,
porque en la periferia se comparte
más que el pan cuando a alguien le falta.
Se supo de sus viajes a la capital,
trabajó como
enfermero, partero, cocinero,
le hacía al trabajo doméstico,
y vendía fayuca.
Reía con todos, bailaba y platicaba
como todos.
Morenito con su afro colocha
y risa estrepitosa,
llevaba en el número siete su mala suerte.
Supimos todo de él… excepto cómo murió.



No hay comentarios:

Publicar un comentario