martes, 15 de enero de 2019

XAVIER OQUENDO





La tierra prometida



De esta ciudad del Ande,
con olor a sahumerio y eucalipto,
surgimos Los bíblicos.

Cerca del fuego,
al lado de la boca del caimán
donde las estaciones son postales.

Nos reunimos todos los días
y hacemos el amor a los capulíes,
nos desnudamos frente a la chirimoya de los valles
y penetramos en la pluma azul de los tucanes.

Hemos tocado
la columna vertebral de la luz.

Estamos lejos del pueblo antiguo
donde siguen llorando los pastores.

Distante quedó el mar que estaba muerto.

El Arca nos dejó por estos lados
donde no hace frío ni calor,
solo nacen orquídeas en la selva.

Atrás habitan los tatarabuelos del mundo.

Los bíblicos de acá,
estamos sacudiendo las dalmáticas
para salir a reconocernos,
tomarnos de las manos dolidas
y dar una vuelta amarilla
por el sol equinoccial.

Calentar la amistad,
sofocar el recuerdo,
asarle al olvido.


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