Islas
De
mí y de vos, turgente compañera,
hablan los besos que no queremos esconder,
sentencian los cantos que entonamos,
locas y trémulas sirenas varadas.
¡Sí, queremos ser nuestra propia isla!
Precipitándome
en el fondo del embeleso,
en la llanura de nuestros propios hábitos,
buscando la comisura de los dientes,
afilando la sonrisa,
desatándonos la piel a besos,
entre remolinos y fuertes goces,
nos encontramos cercanas.
Dormidas
en el regazo,
despiertas en la lucha,
aprendiéndonos los pudores
de las miradas contemplativas,
el cuerpo es nuestra lucha diaria.
Para
desatar el cuerpo
nos declaramos lejanas
de la palabra que juzga,
la conveniencia y la muralla.
(Junio, 2012.)
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