lunes, 13 de febrero de 2023

ÍTALO LÓPEZ VALLECILLOS

 

  

Sólo me quedas tú

  

I

Sólo me quedas tú,
hoja desnuda, música sin alas,
tú y las últimas llamas del verano
buscándome desde la niebla,
desde la soledad definitiva
de las cosas.

Estás ahí parada
a la vuelta de la próxima palabra,
me sigues los pasos,
hurgas mis papeles:
leal, siempre leal,
segura muerte
que cerrará mis párpados de lluvia.

Sólo me quedas tú,
centinela sin odio,
tú y tu silencio inmemorial
brotando en los sonidos
y perdiéndote más allá de la nieve
de las manos.
Tú y tu sonrisa
hecha pedazos al amanecer,
cuando los niños dicen de memoria
la primera lección
y los pájaros ensayan sus trapecios de color.

Sólo me quedas tú, golondrina,
flecha sin arco y sin hondero.
Tú, el abrazo desnudo
en el silencio de la noche.

 

II

Te irás, lo sé.
Te irás cuando yo parta
y sobre la huella de los días,
niños de asombro
leerán tus sílabas de amor,
el silencio de lágrima,
la llama primordial de la esperanza.

 

III

Volverás a ser de nuevo tú,
la única y exacta,
centinela sin odio,
sin bandera ni escudo.

Navidad, 1957.

 

 

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