Una costilla
Aparentemente,
ésta que soy,
ésta forma,
se desprende de otro,
cual sombra de piedra.
Siendo
aquello que le empañe y deje,
ora cantar revoloteando, bullendo en vida.
Siendo diana del oscuro infierno.
¿Qué
se yo sobre ser costilla
si tengo mi propio palpitar?
Siento surgir la nota que crispa mi médula.
Caléndula podrida de la rabia.
Indudablemente
lo comprendo:
Debo surgir desde ese adentro conformado,
ese cuerpo purulento que me expulsa y quiebra.
Cual Lilith escupida, mortalmente negada, y prender la huida.
¿Este
cuerpo es mío?
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