Si
pensabas que mirar hacia atrás significa reencuentro,
hallazgo
de la sombra que al mediodía se perdió,
en
vano buscarás. Verás, harás de cuenta
que
una de las estrellas venideras te será destinada.
A
cambio de su guía le darás tu ofrenda:
puede
ser aquel pez que se arrebató al agua,
o el
temblor del venado, el ciervo esquivo.
O
también esa flor que ha quedado incrustada
en
la corona oscura de hierro de los días.
O
simplemente aquello, la sombra que perdiste
a
mitad de camino.
De: “Espiga
de los días”
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