"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
viernes, 10 de febrero de 2023
MANUEL DE LA FUENTE VIDAL
El
regreso de un soldado
Vuelvo
de la guerra como un cruzado malherido, perdí la Jerusalén de tu mirada, perdí
el alazán de tu sonrisa, perdí las banderas y los ríos, perdí las riberas y los
bosques, perdí el estandarte de tu sagrado amanecer. Y hoy camino por mi vieja
patria saqueada, por las ruinas de ermitas y de iglesias, y rezo en monasterios
de los que Dios huyó abochornado. Mi vieja yegua de combate gime, y las
golondrinas llevan en sus ojos un doliente aire de tristeza, y vuelan en
círculo enloquecidas por el desgarro y el desamor. Ésta no es mi tierra, estos
no son mis árboles, éstas no son mis rosas ni mi brisa, estos no son mis
castaños ni mi aliento, y ni siquiera veo las estrellas de mi cielo. Nadie me
espera aquí, no hay un cuerpo que deba colmar, ni amigos a los que abrazar, ni
querubines a los que mecer, tan sólo tres gatos que son las mejores personas
que conozco. He llegado aquí y tú no estás, he llegado aquí y la ropa de tu
armario huele a olvido, he llegado aquí y de las ventanas sólo cuelgan
crespones de dolor. Tan sólo soy un soldado que saborea la derrota.
De:
“¡Hallelujah!”
MARÍA CLARA SALAS
Teselas
Si
él creó su laberinto
o le
fue impuesto, no lo sé,
este
país compatible con soles
y
mosaicos de teselas azules,
no
da para más.
Decimos,
con la atadura al cuello,
que
mañana es el día y
no
hay mañana.
Para
los que huyen sin pensar
en
lo irracional de sus
andaduras,
pedimos que
crezcan
los bosques,
que
los alimentos lleguen
a
sus manos.
No
piensen en volver,
si
han encontrado vida
en
otra parte.
De:
“La discordia de Babel, Cantábrico”
ANTONIO PRAENA
Amor
bajo el espino blanco
(Zhang
Yimou)
A Emmanuel López Praena
Las
flores del espino blanco
son rojas. Han crecido con la sangre
de todos nuestros mártires y héroes.
Esa es, al menos, la leyenda.
Habremos de esperar hasta el verano
y comprobar que la sangre no es
capaz de hacer mudanza en la costumbre
de las pequeñas flores del espino,
que es blanco y es espino y nada sabe
de héroes ni batallas.
De:
“Cuerpos de Cristo”
MARWAN
El
caballo de Troya
Dicen
que el amor es una fortaleza.
Y
claro que lo es.
Lo
que sucede es que el desamor
espera paciente su momento
y encuentra la manera de penetrar
llevándose todo por delante.
Nos
dicen que el amor es una fortaleza
y eso lo tenemos claro.
Lo que nadie nos explica
es que el desamor
es el Caballo de Troya.
De:
“Una mujer en la garganta”
Nota:
Marwan Abu-Tahoun Recio, es el nombre completo del poeta y cantaeutor Marwan
MIGUEL ÁNGEL ZAPATA
Debajo
de la ciudad
Cuando
te sientas en el último vagón abres el libro
de la vida dulce, y olvidas las señales que te acechan
en cada paradero. La gente sube y baja y conversa a
través de textos indescifrables en los teléfonos móviles,
quizás para suplir el miedo del encuentro, el mirarse
a los ojos fijamente, y vibrar con la vida que
vuela con los cabellos negros de aquella mujer que
espero en el paradero.
De:
“Un árbol cruza la ciudad”
MARIELA CORDERO
Intacto
Años
como hojas que caen en una sucesión
incontable de ocasos
el olor de los primeros florecimientos
amenaza con evaporarse,
pero tu faz no fue presa de la devastación
tu cara no fue liquidada por la mano absoluta del tiempo
como la ola aniquila signos escritos en la arena.
Tu
semblante no se eclipsó para revelar
alguna monstruosidad oculta,
respirando detrás de la apariencia esplendente.
La hilera interminable de desencantos no conquistó tu rostro
ni lo habitó en un conjunto inconexo de muecas ácidas.
Tu
piel helada de tanto amanecer y anochecer
no mitigó el incendio de tu divinidad.
Te has alzado como una bandera incólume
sobre los escombros del gozo
No
eres una ruina que camina, has resistido
como embriaguez indestructible
rasgos macerados convertidos en pócima milagrosa,
eres la belleza
que sabe transfigurar.
De:
“Transfigurar es un país que amas”
jueves, 9 de febrero de 2023
MANUEL DE LA FUENTE VIDAL
¡Hallelujah!
«Oí que existía un acorde secreto. Que David tocaba y
complacía al Señor»
¡Hallelujah!, de LEONARD COHEN.
«Sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos
dejen de ser. Bendice, alma mía, a Jehová. Aleluya»
La Santa Biblia.
Que
las madres del terror y del desánimo queden para siempre yermas, ¡Hallelujah!
Que los vientres de las princesas pérfidas queden para siempre estériles,
¡Hallelujah! Que el silencio y la desdicha abandonen nuestro asiento,
¡Hallelujah! Que caigan de su trono los reyes ensoberbecidos, asesinos y
sombríos, altaneros y fatuos, ¡Hallelujah! Que la oscuridad y las penurias
desalojen nuestro reino y nuestra hacienda, ¡Hallelujah! Que se siembre la
discordia entre los que permiten el desabastecimiento y la hambruna de las
naciones, ¡Hallelujah! Que los poderosos y los impíos vean cómo se agostan sus
cosechas y se empozoñan sus sembrados, ¡Hallelujah! Que los explotadores vean
un puñado de rayos homicidas caer sobre sus hirsutas cabezas, ¡Hallelujah! Que
se rasguen las vestiduras, se mesen los cabellos y las barbas los que nos
acosan día tras día con su cruel codicia, su latrocinio y su avaricia,
¡Hallelujah! Que desaparezca de nuestras 85 horas el viento del desconsuelo y
la penumbra, ¡Hallelujah! Que crezcan rosas y lirios en el jardín de nuestros
pequeños alevines, ¡Hallelujah! Que huyan con el rabo entre las piernas quienes
comercian con nuestras penas y pesares, nuestra desolación y nuestro desamparo,
¡Hallelujah! Que arda por los cuatro costados el ejército de la desolación y la
ignorancia, la gleba de lo paupérrimo y la tiniebla, ¡Hallelujah! Que se
resquebrajen las ciudades donde reina su imperio de pecado y desvergüenza,
¡Hallelujah! Y que por fin y hasta el fin de los días Padre, Hijo y Espíritu
Santo nos acojan en la gloria de su seno, ¡Hallelujah! ¡Hallelujah!
¡Hallelujah!
De:
“¡Hallelujah!”
MARÍA CLARA SALAS
Instrucciones
del viento
Lo
más sensato
es
el silencio
de
nada sirve
hablar
Cuando
somos explícitos
la
confusión
es
mayor
Mejor
decir
tenemos
tigres en los ojos
nuestra
piel es una habitación sin armas
La
sed requiere lo fugaz
tender
las manos
a
las nubes
obedecer
las instrucciones del viento
De:
“La discordia de Babel, Cantábrico”
ANTONIO PRAENA
Lo
real
…quaedam amicitia.
Tomás
de Aquino
¿Cómo
se llega a entender esto?
Yo contándote cosas, por ver qué me respondes,
por saber que estás vivo,
y tú diciendo que te deje
partir de mis preguntas, que madure,
que no es sobre mi mente donde empieza
la existencia del otro, sino solo
sobre su inexplicable nacimiento
de una nada que es nada y que en su nada
nos muestra el buen amor que, de la nada,
da la vida a los vivos y a los muertos,
entre los que estuvimos y ahora estamos
los dos.
Pero
es verdad:
te
espera el más inmóvil de los viajes
y somos viento en contra yo y mi falta de fe.
Prometo rendición, prometo comportarme como un hombre.
Dar las gracias prometo. No más queja prometo.
Prometo
no volver a prometer
las cosas que ya han sido y que ya son
más reales incluso que yo mismo,
definitivamente hermosas porque libres
de todo lo que entonces nos unía,
de todo lo que ahora nos separa.
De:
“Cuerpos de Cristo”
MARWAN
Meritocracia
Tanta
gente con talento sin contactos.
Tanta gente con contactos sin talento.
De:
“Una mujer en la garganta”
Nota:
Marwan Abu-Tahoun Recio, es el nombre completo del poeta y cantaeutor Marwan
MIGUEL ÁNGEL ZAPATA
Prólogo
Escribo
poesía caminando.
Árboles
como estrellas
en el patio lleno de geranios.
Las
ciudades pasan con sus ojeras
bebiéndose toda el agua de las calles.
Dios
es el río: un aire de mar brota
de su casa, relámpagos y cuervos
embellecen otra vez las nubes.
Allá
las torres y los siete mares,
aquellos reyes coronados por ellos
mismos en el festín de la poesía.
Aquí
multitudes de arcos abren
portones para ver el corazón.
La
poesía es así: un árbol desconocido
que cruza la ciudad.
De:
“Un árbol cruza la ciudad”
MARIELA CORDERO
Lo
transfigurable es eterno
De esta poesía me queda esa nada de secreto inagotable.
Giuseppe Ungaretti
La
mano que amaste
se ha disuelto en la nada
pero el rastro persistente de su tacto
te hará caminar calcinante como un mediodía
en medio de las noches y el invierno.
Los
labios que amaste o ese edén partido en dos
se han transformado en aire
pero el vestigio cimbreante de su beso
engendrará un poema.
Los
rasgos del rostro que amaste
se han fracturado
dejaron de ser tu santuario
para renacer como trazos intactos
del amanecer.
La
flor de tu vida
tantas veces respirada
se marchita
pero tú
te conviertes en paisaje.
Lo transfigurable es eterno.
Tras la masacre enardecida
de la disolución
siempre
hay semillas en vuelo.
De:
“Transfigurar es un país que amas”
miércoles, 8 de febrero de 2023
MANUEL DE LA FUENTE VIDAL
Mi
exilio
Paseo
entre las brumas de mi exilio, las brumas de una ciudad perdida en la galaxia,
las brumas de una ciudad en la que fuimos felices. Paseo con las manos en los
bolsillos de esta vieja chupa comprada en un mercadillo de Babilonia, aquel día
en que los asirios perdieron la fe y se entregaron al suicidio, como caballos
enloquecidos y salvajes. Eras mi ruiseñor, mi gorrión y mi paloma, la Cruz que
me salvaba y que yo acariciaba con las yemas de mis dedos, fuiste mi patria y
sus banderas, fuiste mi sexo y su república, fuiste mi adolescencia y su
estallido, fuiste el clamor de mis ciudades, fuiste el gol de la victoria, en
el descuento y de penalti. Recuérdame, gacela, mientras vivas, recuérdame, arco
iris, mientras respires, recuérdame viento del norte, cuando beses, recuérdame,
jacinto y suspiro, mientras bebas, recuérdame, ángel y clavel, mientras
suspires, recuérdame, flor y guepardo, cuando suene el último acordeón en los
confines de la Mar Océana. En la patria insomne de mi exilio.
De:
“¡Hallelujah!”
MARÍA CLARA SALAS
Sobre
algunas preferencias
Los
entregados a la distancia
huyen
del mundo,
la
voracidad del tiempo frena
sus
canciones.
Los
que por una mano recia son apartados de las plazas
cierran
sus ojos a la desventura.
Algunos
sonidos,
los
más feroces,
logran
despertarlos.
No
sé si afirmar tan persistentemente el amor
sea
saludable.
Reír
o dejar de reír
es
la disyuntiva.
El
azote peor
es
la arrogancia de estar
muerto-vivo.
Puestas
sobre un mantel,
nuestras
vanidades aspiran a un corte
preciso.
La
mirada se detiene en las palabras de los libros,
en
sus sentidos y sin sentidos,
en
la emoción que doblega,
vuelo
suave deleitoso sin ruido.
De:
“La discordia de Babel, Cantábrico”
ANTONIO PRAENA
Al
corazón transverberado de Santa Teresa
A un
corazón como el mío
le conviene caminar con espinas.
No sabe del amor quien sale indemne
de la carne del otro.
Quien no ha sido dolor para sí mismo
de este mundo se marcha sin un trozo de él
incrustado en su centro.
De:
“Cuerpos de Cristo”
MARWAN
Díscipulo
de Ícaro
Me habría gustado ser discípula de Ícaro.
RAQUEL
LANSEROS
El
día que hayan de enterrarme
sean bondadosos
y al esculpir mi lápida
no me encierren en una sola frase,
hagan el esfuerzo:
Asiduo perdedor en asuntos de amor,
jamás tuvo un buen plan de desalojo para la tristeza.
Demasiado preocupado por gustarle a los demás,
fue un hombre sin más guerras que las propias,
pero un día consiguió moderar sus pleamares
y ya no se le vio por otros ojos.
Discípulo de Ícaro,
siempre prefirió la mirada de las mujeres
porque los hombres le recordaban demasiado
a sus defectos de montaje.
No se le conoció habilidad alguna para superar las decepciones
y en sus relaciones siempre prefirió un desengaño a la rutina
y la potencia a la extensión.
Sabía que ninguna red social podía albergar enteramente un corazón
y que la canción de autor sin poesía es un pájaro con un ala rota.
Nunca estuvo en venta
y siempre sintió un odio visceral por las brújulas,
por no señalar la dirección de la utopía.
Compasivo con casi todos,
solía olvidar a la hermana Compasión al hablarse por las tardes.
Un día al parecer lo logró
y se perdonó no haberse sabido perdonar.
Veloz para el amor y lento para olvidar,
prefirió sentir a comprender
y se hizo tan adulto que se pasó el resto de su vida
tratando de volver a ser pequeño, tratando de pintar igual que un niño.
De:
“Una mujer en la garganta”
Nota:
Marwan Abu-Tahoun Recio, es el nombre completo del poeta y cantaeutor Marwan
MIGUEL ÁNGEL ZAPATA
Paseos
en bicicleta
El
olor de la hierba se enreda en las palabras que no
llegan a tu boca.
Paseas
en tu bicicleta y entre el aguacero otra vez
una palabra, una alegría inesperada, una lágrima que
se va.
La
poesía se insinúa desde que pones tus manos en
el timón, y mientras la montas vas sintiendo de inmediato
su velocidad, el olor del mar regocijando
tus pulmones, la excitación del aire tibio con la luz
de los árboles que cruzan la ciudad como perros solitarios.
De:
“Un árbol cruza la ciudad”
MARIELA CORDERO
Re-cordis
Vuelve
a pasar por el corazón
la colección de imágenes
acérrimas, plenas de color
o inconexas y vaporosas
como fragmentos de un cristal oscuro
dispersos por una planicie frágil.
Vuelve
a pasar por el corazón
el tacto que alguna vez anocheció en tu mano
el olor de una flor estrujada en la piel
la voz lenta que apresuraba tu sed
el sabor de una plegaria que ardió
en tu lengua.
Vuelve
para repetirse como un río infinito.
De:
“Transfigurar es un país que amas”
martes, 7 de febrero de 2023
MANUEL DE LA FUENTE VIDAL
Las
plazas del abandono
Para una vieja amiga, la Flaca
Tú
y yo hemos vivido en las plazas del abandono y de la angustia, hemos viajado a
miles de kilómetros por hora a través de las galaxias del olvido y hemos visto
de cerca la cara de la muerte en las autopistas de la desolación. Somos
viajeros sin destino y sin cuaderno de bitácora, somos asfixiados transeúntes
por los territorios de un cansancio bíblico, que asumimos nuestra pena como
cuando el mismísimo Noé cobijaba a sus criaturas y el Diluvio era tan Universal
como el silencio y el terror de las gacelas. Y sin embargo y quizás gracias a
eso, hoy podemos amarnos con la fe, la esperanza y la caridad de una manada de
búfalos, buscando el fresco rocío del amanecer, la escarcha de tulipanes que
crece entre tu boca y en la mía cuando como arcángeles heridos nos besamos, y
yo, con mis dedos de náufrago, pongo en tu boca el fraternal Signo del Pez. Ay,
amor, que no me falte la espuma de tu dicha, ni el asombro de tu risa, ni el
poema de tus labios, ni el huracán de tus caricias. Ay, amor, santifícame en el
nombre de la vida y los cometas, cántame tus dulces canciones al oído, que sea
tu voz el Universo que me colma, y tus caricias la penúltima nana que me haga
dormir de una vez y para siempre entre las estrellas de Orión. Amén.
De:
“¡Hallelujah!”
MARÍA CLARA SALAS
Wanderer
No
hace falta saber
a
dónde vamos
Las
sombras de las hojas tejen
el
borde del camino
Somos
viajeros sin meta
nos
detenemos
en
lugares donde la sed
nos
detiene
Hacemos
alto
a
cualquier hora
La
prisa es otra ilusión del tiempo
De:
“La discordia de Babel, Cantábrico”
ANTONIO PRAENA
Qué
No
importa lo que quise, lo que pensaba, lo que creo.
Ninguna idea mía le ha otorgado
—ni ahora puede otorgarme—
un ápice real a quien la piensa.
Más bien es una especie de ignorancia
—no podemos dudar de la ignorancia—
la que nos dicta entre los dedos
de quien golpea ese poema
—da igual si es su poema o el poema de nadie—
en el que soy un personaje secundario.
Ser secundario es lo que importa:
qué pude hacer por ti,
qué no hice,
por qué mi texto continúa
mientras que a ti
te han sacado de escena y del teatro.
No me envíes razón, dame el sentido:
qué puedo hacer ahora por los tuyos
que son todos.
De:
“Cuerpos de Cristo”
MARWAN
La
desconfianza
Crecerá
como un tumor silencioso,
hasta que la duda acabe ocupando toda la casa
con su gas amarillo.
El
idioma de los malentendidos
llenará de rumores la partitura de la tarde
y los restos de aquella intimidad
colgarán como un cuerpo ahorcado
en el árbol del pasado.
La
sombra de la traición
susurrará nuestros nombres
por los vanos pasillos del futuro
y no habrá ya hechos suficientes para desmentirla.
Nadie
encontrará ya las sensaciones perdidas
ni será capaz de apagar el altavoz de los oscuros pensamientos.
El silencio dejará su metal helado sobre la mesa
y eso bastará.
Una
vez inoculado el veneno
no hay antídoto que nos devuelva la suave bruma de la calma.
Hay
que aceptarlo: la desconfianza es un puñal clavado
en el costado de lo irreversible.
De:
“Una mujer en la garganta”
Nota:
Marwan Abu-Tahoun Recio, es el nombre completo del poeta y cantaeutor Marwan
MIGUEL ÁNGEL ZAPATA
El
árbol
Le
puse un nombre a este árbol inclinado con las
ramas abiertas como un altar hasta el cielo.
Sin
nubes, baja cada mañana, y con mucha astucia
describe la tempestad de una flor.
De:
“Un árbol cruza la ciudad”
MARIELA CORDERO
No
se desvanece
No
se desvanece
El hálito.
Sabes
que lejos
alguien te invoca.
De:
“Transfigurar es un país que amas”
lunes, 6 de febrero de 2023
MANUEL DE LA FUENTE VIDAL
Metralla
«Al galope y siempre con las cabelleras
del enemigo en la mochila»
ANTONIO BENICIO HUERGA
Metralla,
como en los viejos tiempos. Metralla, metralla, metralla. La metralla de tus
ojos, por ejemplo. La metralla de mis días al borde de ti, la metralla de tu
boca sobre mi boca, la metralla de mis inolvidables días en los acantilados de
tu risa, metralla, metralla, metralla, como en los viejos tiempos. Metralla en
mis bolsillos, metralla en tus caderas, metralla en los rincones del mundo,
metralla en las viejas ciudades, metralla en las aldeas, quiero metralla en mis
palabras, quiero metralla en las banderas, sueño con metralla entre mis piernas
y ansío la metralla entre tus ingles. Metralla, metralla, metralla, como en los
viejos tiempos. Sólo metralla en las librerías de mi barrio, metralla en las
postrimerías de mi empeño y metralla en los olvidados rincones de tu
desilusión, en los jirones de tus vaqueros ajustados que te arranco como si yo
mismo estuviera poseído, y metralla también en los putos callejones del olvido,
en los jodidos, vastos y cernudianos jardines sin aurora. Metralla, metralla,
metralla. Como en los viejos tiempos. Metralla en la aquiescencia, metralla en
las pilas bautismales y en las cafeterías, metralla en la tarde y metralla
también al mediodía, metralla en los paseos marítimos, en las verdulerías,
entre los vencejos y las golondrinas, metralla, metralla, metralla, como en los
viejos tiempos. Metralla que hoy, aquí y ahora te ofrezco como el delicado
narciso de mi rebeldía, como la flor atribulada de mi melancolía.
De:
“¡Hallelujah!”
MARÍA CLARA SALAS
Hilandera
El
poeta pide una venda a la hilandera
y
después la rechaza.
Para
volver
al
ojo limpio
y al
caminar seguro,
¿cuánto
tiempo?
Se
cuentan por miles
los
heridos.
Demasiados
escombros, cuentos
e
inoportunas burlas se mantienen.
Sobre
aquel cuerpo cayeron azotes,
a él
y a muchos otros
los
destruyó el encierro.
Negamos
la presencia de Caín,
pero
las formas de la crueldad
persisten.
De:
“La discordia de Babel, Cantábrico”
ANTONIO PRAENA
Lengua
materna
A Katy Parra
Por
qué extraña razón,
si era la tierra miserable
y de veneno el cáliz de las flores,
si en cada genealógico enramado
niñas muertas, incestos mercantiles,
inviernos infinitos, quemaduras
de cal en los pezones. Por qué arcana
raíz, si era más dulce
el sueño de los muertos
a cuya gloria inseminaban
los hombres a sus hembras. Por qué hondo
impúdico sagrado, propio ajeno
temblor, justo a la puerta de su trance
—si estaba ya extinguida,
si prometió borrar su lengua,
su acento limpio y sucio,
sus promesas prescritas—
dijo las últimas palabras
en el idioma de su madre.
De:
“Cuerpos de Cristo”
MARWAN
Covid-19
Antes
a todo joven
que osaba
asomarse a la realidad
para lanzar, un rato después,
piedras de juventud
contra toda cabeza visible del sistema,
le soltaban
la misma basura de siempre:
Sois una generación
nacida sobre sábanas de seda,
no habéis tenido
que luchar por nada,
no sabéis del hambre
ni las guerras,
no habéis leído libros prohibidos
a la luz de una vela,
no habéis sufrido,
qué derecho tenéis de quejaros.
Aquí
tenemos nuestra guerra,
nuestro búnker,
la ansiedad entre paredes,
los abrazos pospuestos,
la fatal incertidumbre por el padre,
la risa bulímica de la tarde,
el temor sin apellidos,
los muertos sin velatorio,
el trabajo que se fuga entre las manos.
Y
antes también
el bolsillo aullando en los inviernos,
las vidas en centímetros cuadrados,
el gris perpetuo de las fábricas,
De:
“Una mujer en la garganta”
Nota:
Marwan Abu-Tahoun Recio, es el nombre completo del poeta y cantautor Marwan
MIGUEL ÁNGEL ZAPATA
Florencia
Primera
visión
El
río es veloz, casi violento y sin que nadie lo note
se sube hasta el campanario del puente viejo.
El
río es el río, y los bares son todos iguales en Florencia:
algo de su olor se pega en tu piel, y no hay
fuego que lo sofoque: cuerpos de doncellas humedecidas
te seducen para perderte en la dulce morada del paraíso.
El
río es inquieto, abre la grieta y sobrevive al vino
y las sirenas. No puedes volar por el río y buscar el
purgatorio antes del primer sorbo.
La
palabra reconoce el sentido del viaje, aquel pájaro
negro que se posa en un poste de luz y te habla del
tiempo repetido entre las aguas.
De:
“Un árbol cruza la ciudad”
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