Armonía
del atardecer
He
aquí que llega la hora
en que cada flor, mecida por la brisa,
como un incensario derrama su aroma.
El aire está lleno de perfumes y melodías,
¡Oh vals lánguido! ¡Oh desmayo de pies danzantes!
Los
violines son como almas tristes que lloran,
el cielo es un santuario de Muerte y Belleza.
Hundido en sangre roja, el sol exhala su aliento,
y tu imagen, como una custodia, resplandece en mí.
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