Canción
de una mujer sin sol
Ya
mi inquietud no va a tener tus alas
para perderse en la ilusión del vuelo.
Ya mi loca inquietud, que tantas veces
—muchachito de seda, almita rara,
pedacito de amor y de veneno—,
que tantas veces, digo, te embriagara
los ojos y los labios…
¡Oh, tus labios!
Recuerdo…
Ya no será en mis noches, sueño mío,
mi más bella esperanza, mi más dulce consuelo.
Solamente una antorcha que se apaga
entre el viento de este loco misterio
de un amor
sin tu amor.
Yo quemaré tu alma en esa lumbre
y veré que la noche florece de luceros.
Nota:
Salarrué, Seudónimo de Salvador Salazar Arrué
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