Pensamientos
recurrentes
Cuando
miro al cielo me pregunto cuáles
de
mis pensamientos subrayarían las nubes
y si
alguna vez volverían a consultarlos
o
sólo se quedarían arrumbados como prueba
de
que la vida siempre nos rebasa por el costado
y es
inútil buscarle sentido
porque
ningún poema ha prevenido nada
y
eso lo vuelve hermoso
Al
final no importará nada de lo que escribimos
porque
el viento ya me dijo
una
vez que la poesía es prelingüística
Estuvo
antes y estará después
Cuando
todos los pensamientos hayan sido archivados
en
carpetas sin nombre
las
nubes seguirán pasando
Habremos
insistido hasta entonces en subrayar
Quizá
con la ilusión de ganarle a la vida
o
como una carta de amor a la inutilidad
Es
por eso que tantos poemas hablan de lo mismo
y
para nadie es un empacho leerlos todos
Porque
el tiempo no es una moneda
El
tiempo es el tiempo y se desliza
Yo
ya no seré el mismo
cuando
vuelva a ver los cardos que hay en la montaña
y
ninguna foto ni ninguna semblanza podrán decirme
quién
fui
Pero
las palabras que subrayé seguirán siendo las mismas
Y
todos los pasados que desfilaron por ahí
recorrerán
mi mente
Y
sabré que tropecé más de dos veces con la misma piedra
y le
di las gracias por ser una piedra
e
ignorar que ese era mi camino
Si
las nubes subrayaran mis pensamientos sabrían que las envidio
porque
ellas ven los cardos que hay en la montaña
porque
nunca han hecho un trámite
porque
simplemente son y nunca han necesitado
una
semblanza para demostrarlo
Por
eso escribo sobre ellas
y lo
haré siempre porque no tengo nada más que aportar -¿Y quién sí?-
Verían
que pienso en las palabras precisas de alguien más
Que
es esa afinidad lo que nos define
Que
si pudiera
las
subrayaría a ellas
a
los cardos
a
cientos de fenómenos naturales que no he presenciado
Y
diría:
Esto
soy
Nada
más importa
Escucharían
cuando les hablo:
Tómenme
como a una flor
que
se marchita entre las páginas
y
olvídenme para siempre.
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