lunes, 9 de febrero de 2026

RAFAEL CABRERA

 

 

Mi amada

  

Eterna pira que mi alma enciende,
blanca paloma de aleteo manso
          lumbre rosada;
     alma que no me entiende,
     sueño que nunca alcanzo,
          tal es mi amada.

Crepúsculo y aurora, sol y luna,
posesión en presencia del espacio,
          temblar de estrella,
     platas de la laguna,
     cambiantes de topacio,
          así ve ella.

Colibríes libando centifolias
que el diáfano cristal del arroyuelo
          copia y deslíe,
     abrir de las magnolias,
     iris que pinte el cielo,
          tal cuando ríe.

Trova nocturna que temblando halaga,
guzla amorosa que vibrando sueña,
          eco de Dios…
     Trino flébil que vaga,
     miel que mima y desdeña…
          ¡Así es su voz!

Copo de bruma de pausados giros,
virgen aérea que cruzó la mente,
          hada del mar,
     ondular de suspiros,
     luna tras el poniente…
          Así es su andar.

Es sol, es luna, es aura de primavera,
es himno, es arroyuelo, es esperanza,
          es infinito…
     es ilusión primera,
     y última lontananza
          que vio el proscrito.

La amé en el sol, la idolatré en la calma
de una noche de luna que moría
          en blondas de oro…
     dulce dolor de mi alma,
     cara tórtola mía,
          ¡Cuánto la adoro!

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario