Decías
que el agujero de la noche
no
es otra cosa que una alegoría
de
la mañana próxima.
Decías
que sólo se trata de aguardar
el
correr de las horas,
la
cabalgata de una luz entrante
para
ver cómo se abre
la
flor de la correspondencia.
Decías
que los temores
se
desvanecen como las promesas.
Decías
que, al fin y al cabo
todo
se borra al sol.
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