20
años después
Quinientos
kilómetros sin hablar
no fueron suficientes para la iluminación.
En cambio, el paisaje en retirada
como los años venideros
y el raspado del viento
en el borde de las ventanas
parecían decir algo. O lo dijeron.
Llegar
adonde íbamos
fue llegar adonde iban otros.
El plural es engañoso,
no lo es sin embargo el silencio
sostenido menos por voluntad que por
economía de recursos o por
una aerodinámica de la contemplación.
Estalló
la pirotecnia de las nubes
cada fin de tarde; y la lluvia tibia
de ciertas noches alisó tu pelo
mientras veías desde afuera
habitaciones en las que alguien
encendía la luz.
Los
menos afortunados
se conformaron con más.
Si
nadie lo ha dicho todavía, es hora:
toda rama que cae del árbol
tiene forma de pájaro.
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