miércoles, 18 de febrero de 2026

ALEJANDRO CÉSPEDES

 

 

 

Las formas inexactas

 

Nunca conoció más que los proyectos parciales, los trozos y los grados, y la impresión de lo que hizo es muy diferente a la de una cosa entera y acabada, y solo conoce de su perfección los planteamientos, […] se convertía […] en un animal indeciso, un ser que no se puede definir por las circunstancias mismas.

PAUL VALÉRY

  

El álgebra del sueño y la aritmética
que inyecta su veneno en la memoria.
La existencia en la silla de ruedas del lenguaje.
El álgido misterio que habita en su grafía,
su abstracta condición de irreversible.
Esta vida ontológicamente despreciable.
El gesto pertinente
para el advenimiento del desastre.
Las fábricas de cosas imposibles,
los vertederos de formas inexactas,
un manantial de nombres inconcretos,
el nudo que reúne las vidas malgastadas.
Las lágrimas que viajan en los coches usados.
El choque que produce el abordaje
de una vida hacia otra, el horizonte
en el que ambas son aún la misma cosa.
La geometría de una mirada obscena,
la lágrima perfecta, el ojo cónico.
El dolor que se oculta detrás de una apariencia.
Los cuerpos que limitan al norte con su espíritu
y al sur con unas sombras
que pronuncian su nombre.
El amor que limita con su propio reflejo
al este y al oeste
de un corazón volcado en un desierto.
Los proyectos parciales de unas cosas
que nunca están enteras ni acabadas.
Todo lo que no puede definirse
por sus propias circunstancias.
Esos pluscuamperfectos animales
indecisos, parciales, expulsados
del álgebra del sueño y su aritmética.

 

De: “Taller de relojería”

 

 

 

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