"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
A los signos entregas el tacto de la piedra y su dureza,
la elipsis del grito,
el inquietante murmullo que estalla adentro, su sorda convulsión.
La cicatriz abierta.
De: “Acaso el grito”
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