Siguiendo
el hilo de agua, el borde
que
se forma entre lo que pasó
y lo
que no pasó.
Siguiendo
el ritmo de alguna idea fija,
lineal
como un dibujo de niño primerizo
antes
de perderse en sus analogías.
Así
llegamos hasta aquí.
Hay
una música de fondo, pero el calor
es
tan real, puede palparse.
También
lo que sucumbe al peso de la tarde.
Lo
mismo que este sol que me llevo a la boca
maduro
como todo verano.
De:
“Espiga de los días”
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