Átropos
Cuando
supe que tú encarnabas el miedo,
me acerqué a ti para conocerlo.
De nada sé más bello desde entonces
que vivirte, o imaginarte
cuando no estás, poseer
tu sexo óseo con el mismo espanto que amar.
Sólo tú
dignificas el efímero placer del tiempo que me vive.
(Nace
el amor del miedo
Y no ama aquél en quien no habita).
¿Regresare
a ti sin haber vivido?
De: “Cuerpo
de la edad”
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