La pluma espera en un cajón
cercada por la pesadumbre de lo quieto
Su color rojizo se encarna en mi mano
Singladura
Anoto
en la libreta
en cuya portada alguien
que no tú ni yo
dibujó unos corazones
¿por eso la llevaste?
Sevilla
a la distancia parece irreal
a pesar de haber recorrido sus calles
haber ido al parque de María Luisa
a la Giralda
o ir en fuga a ver El Cachorro
Casa
Velha
de rimas árabes
las
fotografías
los papeles acumulados
las entradas a los museos
me enredan el sosiego y la madrugada
—se me quedan tras las imágenes
que se desmigajan al tropezar
y al hacer de lo entrañable un acantilado—
…
repaso tu miedo de quedarte dormido
y que al despertar encontraras
algo distinto
a lo venerado
que sólo fuera un hilo de bruma
Cierra
los ojos
dormita en mí
Al
final del viaje
el ballet de Eurídice y Orfeo
nos cita con su tañido de sirena
Soplaba
el céfiro
Veníamos del Barrio Alto
y habíamos bebido un oporto en el café de Pessoa
¿A
quién abrazamos
………..al abrazarnos?
tus manos desandan la ruta del recordar
¿Y si pierdes por distraído
el vuelo de la abeja
o el colibrí en el sillón
o las paredes lloviendo a cántaros?
Hace
tan sólo un momento…
Poco
tiempo
Mucho tiempo
sólo resta sumar y multiplicar
la geometría incalculable de los cuerpos
que hablan en el tránsito del alba
sobre su miedo y su deseo.
De: “Del
viaje”
No hay comentarios:
Publicar un comentario