lunes, 2 de marzo de 2026




 

IRIS TREE

 

 

Silencio

 

En algún lugar en la tierra
Hay un propósito que he perdido u olvidado.
Los árboles se alzan inmóviles
Como columnas sin techo de un templo destruido.
Hay un propósito en el Cielo,
Pero para mí,
Nada.

 

 

JON SILKIN

 

 

Cuidar de los animales

  

A veces me pregunto por qué estas pequeñas criaturas
de ojos amargos, por qué deberíamos cuidar de ellas.

Interrogo al cielo, al agua serena y azul,
pero no puede responder. No da respuesta alguna.

Y ninguna respuesta libera en mi cabeza
una procesión de sombras grises, remendadas y quejumbrosas.

Perros con las orejas cortadas, caballos jadeantes,
una mosca sin sombra y sin pensamiento.

¿Es con estas amenazas a nuestra visión,
con esta procesión guiada por un hombre que carga madera,

con lo que debemos preocuparnos? La tierra santa,
la verde isla en ascenso, debería ser más bondadosa que esto.

Sin embargo, los animales, nuestros fantasmas, necesitan cuidados.
Acoge al gato azotado y al búho cegado;

carga sobre el hombro la ardilla atrapada por el cepo.
Atiende a las bestias innecesarias,

pues de la misericordia que crece y de un amor moderado
nace un gran amor por el animal humano.

Y tu amor crece. Tu gran amor crece y crece.

 

FEDERICO HERNÁNDEZ AGUILAR

 

 

 

Vocaciones

 

Hay una cierta vocación de lluvia en tu sonrisa
un cierto devaneo de algas
una duda
         arrimada al fogón de mi impaciencia
un mascarón de proa convertido en lengua por las olas
una marea reptante de murmullos
         que por tu voz ascenderá a plegaria

Hay una cierta vocación de marinero
en mi afán de escribirle versos al destino
y remitirlos a tu nombre

 

 

MATÍAS ROMERO

 

 

 

El amor se nos da como un trozo de olorosa madera, o como una piedra granítica, o como un mármol inmaculado e informe. Somos nosotros los que tenemos que hacer en esa materia una estatua, una estatuilla, una filigrana o un monumento.

 

HARLEY EZEL

 

 

 

Sin ánimos

  

Encaro mi creatividad nula.
Sollozando en la península de un librero,
es como una contienda de beisbolistas sin campos,
el anaquel no está hecho de madera preciosa,
me asedia la ignorancia de una persona con gesto impúdico.
Sin ánimos de nada, sin hacer ni una expresión,
bostezo en todo momento,
me hastía mi propia actitud.

 

ALICE LARDÉ

 


 

Lirios

 

Bajé anoche al jardín, y al fulgor de mis ojos
se iluminó el camino con una luz ardiente;
brotaron los rosales, sus pétalos más rojos,
y el cisne, taciturno, interrogó a la fuente…

Los lirios, sus corolas abrieron, perfumando
con su embriagante aroma mi túnica violeta,
y de mi cuerpo cálido se fue posesionando,
haciéndome sentir una ansiedad secreta…

Flexible como un junco corría entre las flores
sintiendo que el perfume turbaba mis sentidos…
Mis fuerzas se agotaban… Los lirios turbadores
bajo una rosa esbelta estaban escondidos…

Cogiendo entre mis manos las flores embriagantes,
sorbí todo el veneno con ansia… ¡enloquecida!…
y en raras contorsiones de angustia, delirante
en medio de los lirios caí desvanecida…

 

domingo, 1 de marzo de 2026




 

IRIS TREE

 


 

De todos los que murieron en silencio, lejos,
cuando la compasión andaba ocupada en otras cosas,
ocupada en palabras, inventando cómo matar,
perturbada con derechos, errores, gobiernos y reyes.

Los pequeños muertos que conocieron un amor tan grande,
cuyas vidas fueron dulces para sí mismas, pastores
de esperanzas, ambiciones, maravillas —en rebaño—
sobre las colinas del tiempo, que ahora son tumbas donde se entierran.

De toda la ternura que fluyó hacia ellos,
una Vía Láctea manando del pecho de su madre,
estrellas fueron en su noche, y ella el tallo
del que florecieron—ahora estéril, dejada sin bendición.

De todos los besos brillantes que ellos dieron,
salpicando un resplandor secreto en las manos que adoraban,
ahora sofocados en la oscuridad de una tumba,
con el beso de la soledad y las cintas del abrazo de la muerte.

¡No más! —Y nosotros, los dolientes, no osamos vestir
el negro que envuelve en secreto el dolor del corazón,
sino que debemos ceñir el púrpura y alzar banderas brillantes,
vermellones de honor, un tren ensangrentado.

No osamos llorar, quienes debemos ser valientes en la batalla—
“Una muerte más, un día más, un palmo más de tierra—
los muertos vitorean y los tambores fantasmas resuenan…”
Los sordos son mudos y los mudos no pueden entender…

De todos los que murieron en la oscuridad, lejos,
no queda de ellos sino el AMOR, que triunfa ahora,
con los brazos en cruz hacia el día naciente,
las rosas rojas de la pasión ciñendo su frente.

 

 

JON SILKIN

 

 

 

La ciudad que somos

  

Y cuando ella no llegó, fui y compré
violetas carnosas y silenciosas que la ciudad mancha
con benceno, polvo y un dejo de suciedad picante.

Y al lavar su forma pausada cada noche,
su sombra tiñe mi mano de púrpura. Whitey, murmura.

La belleza es magistral. No te dirá
lo que hará, hace lo que
quiera contigo. Ella, sobre mí,
sobrecargando mi afecto con un temblor urbano,
ira, violación y dulzura, más de lo que jamás supe hasta ahora,
y aprendo la reciprocidad. Whitey.

 

 

AMIR HOUSHANG EBTEHAJ

 


 

El arte de transitar el tiempo

  

El mundo no comienza ni termina hoy.

Triste y feliz, oculto estás tras una cortina.

Una vez en el camino, no te desesperes por la distancia.

Arribar es el arte de transitar el tiempo.

Un viajero experimentado en ruta hacia la puerta del amor.

Tu sangre deja su huella en cada paso.

El agua quieta pronto se hunde en la tierra,
pero el río se convierte en un mar.

Esperemos poder alcanzar el objetivo.

Tantas flechas han volado desde este viejo arco.

El tiempo me enseñó a dejar ir el afecto por tu cara,
por eso estas lágrimas se tiñen de sangre.

Cuán vergonzoso es este interminable ciclo de décadas.

El tiempo trata el corazón humano como un juguete.

La caravana de tulipanes que cruzaba esta pradera
fue aplastada bajo las pezuñas de los jinetes del otoño.

El día que se ponga en marcha el aliento de la primavera,
flores y pastos nacerán de orilla a orilla.

Montaña, hoy escuchaste mi grito.

El dolor en este pecho nació con el mundo.

Cuántos alabaron la hermandad pero no la vivieron.

Dios, ¿cuántas leguas entre la lengua y la mano?

La sangre gotea mis ojos en este rincón perdurable.

La paciencia de cada día exprime día a día mi vida.

Vamos, Sayeh, no te desvíes del camino.

Una joya está enterrada debajo de cada huella.

 

 

MATÍAS ROMERO

 

  

El sueño

  

El sueño es un ensayo de la muerte,
incursión en el mundo ultraterreno,
viaje diario del alma a su hondo seno,
para ver si algo encuentra allí por suerte.

Cada día viajar y regresar,
sin hallar en la cama nada nuevo,
hallo en el sueño lo que al sueño llevo
y confundo el vivir con el soñar.

Pero no, yo sé bien que allí en la almohada
existe de seguro una salida
hacia la dimensión desconocida
y no al abismo absurdo de la nada.

Cada noche que yo voy a dormir
hago un ensayo para bien morir.

 

HARLEY EZEL

  

 

Solo observar

  

Amueblado los asientos de una función,
un smoking negro infligiendo temores,
las acuarelas se vuelven blanco y negro,
consejos voraces de una sola voz apagada,
dispersados los alientos de lobos feroces.

Sin poder amar…
Sin poder avanzar…

Sin poder pronunciar palabra alguna,
solo anhelo continuar conmigo,
sin atisbar qué sucederá,
estrambóticos payasos me llaman,
me abstengo para no caer en delirios prolongados.



ALICE LARDÉ

 

  

El baño

  

El oro de mis trenzas desato presurosa,
en tanto que armonioso se mece el carrizal;
y cual estatua hecha de pétalos de rosa
se copia mi figura esbelta en el cristal.

Mi pie toca la linfa y al salpicar el agua
se borra la figura y el retacito azul
de cielo que en las ondas con ella se copiaba,
y quedan solamente temblando hebras de luz.

De pronto se percibe un ruido en la arboleda
y estalla, vigorosa, mi risa musical…
he pensado un instante en el cisne de Leda,
mientras que me sumerjo feliz en el cristal…