El
baño
El
oro de mis trenzas desato presurosa,
en tanto que armonioso se mece el carrizal;
y cual estatua hecha de pétalos de rosa
se copia mi figura esbelta en el cristal.
Mi
pie toca la linfa y al salpicar el agua
se borra la figura y el retacito azul
de cielo que en las ondas con ella se copiaba,
y quedan solamente temblando hebras de luz.
De
pronto se percibe un ruido en la arboleda
y estalla, vigorosa, mi risa musical…
he pensado un instante en el cisne de Leda,
mientras que me sumerjo feliz en el cristal…
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