lunes, 29 de junio de 2015

CÉSAR SIMÓN


 

Anochecer de estepa


Pupila muerta, voy
-el surco del camino-
hacia los años.

Y qué fulgor -ya allá, ya todo ardido-
del charco, espejo enorme.
Y qué fulgor, y qué hueco del mundo.
Y qué quietud de estatua de sal.
La noche ya es de acero para siempre.
Frío cárdeno, el aire.


 

De "Erosión"

 

 

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