sábado, 18 de julio de 2015

ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR




Está


Ella está echada en la penumbra humedeciendo la
              madrugada inicial.
Hay un jardín en ella y él está deslumbrado en ese jardín.
Florece entera para él, se estremecen, callan con el mismo
              rumor.
La noche va a ser cortada por un viaje como por una
              espada.
Intercambian libros, papeles, promesas.
Ninguno de los dos sabe aún lo que se han prometido.
Se visten, se besan, se separan.
Ella sale a la oscuridad, acaso al olvido.
Cuando él regresa al cuarto, la encuentra echada en la
              penumbra húmeda.
Nunca ha partido, nunca partirá.


 

 

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