miércoles, 21 de octubre de 2015

JAIME GARCÍA TERRES




Éxodo



Calla, viento. Que no te escuche nadie.
Ni las humildes torres
apenas esbozadas,
ni las fieras murallas
de cálidos colores.
Calla tu fiel silencio generoso,
velando mi secreto
a todos los oídos.
Claros, celestes ríos
ilustran tu sendero.
Los pájaros más leves te navegan.
Acaricia, protege todo ello
con mucha suavidad.
Pero que nadie sepa,
a orillas de mi pena,
del afán que la mueve. Por igual
vuelen tus átomos agudamente,
como balas de nada diminutas,
que llegan sin que nadie las espere,
y se van
                  sin que nadie las retenga.



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