Al
volver, la casa apestaba:
la vergüenza es un animal
que orina sobre toda cosa.
Y en
el suelo de mi cuarto,
mi gata había vomitado
unas flores mías
que se había comido en secreto.
A
veces la memoria, me dices,
es como un perro enrabiado,
pero la palabra tiene la mandíbula
más robusta.
De:
“Un ser cercano”
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