El
olor de mi madre
Mi
madre huele a café recién hecho
y a sonrisa en la mañana.
Huele a las canciones de Al Bano,
a latido en la tierra, a custodia y a lavanda.
El
olor de mi madre deshace el nudo
en la garganta; impregna de luz
al enfermo que cuida. Es esencia profunda que calma.
Mi
madre huele a la sabiduría de sus libros,
a belleza inagotable. Huele a
todo cuanto me pasa.
El
olor de mi madre me pone a salvo. Me salva.
Y yo solo pido, que más allá de las sombras,
me llegue siempre su aroma.
De:
“De repente, abril”
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