lunes, 23 de febrero de 2026

RUBÉN DARÍO CARRERO


 

El encierro

  

No puede ser que el día sea esto,
un poco de todo, luz, separación,
parpadeos, orden, peces, libros,
Hobbes, Kant y Maquiavelo
expulsados del fastidio.
Vivimos en una metáfora común, corriente
y poco a poco un lobo reemplaza al cielo
con una nube gris, parda. Por ley,
todas las miradas tendrían la misma mancha.
El vigilante celeste del lobo piensa conmigo.
Quédate en casa y cierra tu cabeza
porque ya has visto toda la belleza
y tienes la fuerza necesaria para mirar al cielo.
El lobo ya no es un hombre y el hombre
ya no es ese lobo para el hombre, no tengas miedo,
mira al cielo y que nadie te saque de la cabeza
que el lobo te ve primero, pero tú eres
el lobo de la casa. Tampoco le creas a Kavafis,
no es cierto que la luz sea otra tiranía.
El cielo es racional. La luz es jerarquía
y el encierro es la corona de las sombras,
y en la ceremonia de coronación, las ventanas
se abren para mostrar lo sagrado, sin humillar
la realidad. Debes mirar con inocencia
e inmortalidad.
Busca el encierro, tu único pasado,
tu único destino, tu única riqueza
y espera la respuesta del alumno.

 

 

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