XV
Hombre
de estado, dicen,
bobo empotrado en una sinecura
que vacía las despensas del vecindario.
Altavoz de mentiras oficiales
que escala desde el don señor mío
hasta grata excelencia
cuya vida guarde
Dios muchos años.
Llega la pandemia y se salva
hasta que cumple su destino
y le cantan las excelencias
en todas las radios locales.
Adiós, ladrón,
dejaste el prestado mundo
a los tuyos con bozales.
De:
“Nuestros amigos los nautas”
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