VIII
Me desperté de madrugada, asustada, porque sentí que me había dejado el avión
pero no, estaba en mi departamento de San Salvador,
rodeada de mis objetos de todos los días
de los juguetes de mis hijos que dormían a esas horas.
Era la misma que se fue y no.
Volví a la cama preguntándome qué otras cosas
me dirán mi cuerpo y mi mente ahora que he vuelto.
El
viaje empieza cuando termina.
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