La
nave
a Olvido García Valdés
Había
un cuadro en la pared,
algo así como un mínimo concentrado de imagen.
Una vertical de mástil o árbol partido por el rayo
más un esbozo trunco en la base
resumían el movimiento.
De
ese cuadro
todos quedábamos colgados,
no de las grandes marinas o los grupos de familia
livianos y abigarrados.
Ese mástil de una balsa abandonada a la corriente
revelaba el trazo interior de cada uno,
altivo ante el océano
que el feroz marco individual contiene.
Plomizo
y urbano,
cercaba el azabache del palo sin tocarlo,
y casi las olas en un mar de niebla
hubieran querido absorber de una vez al tripulante,
si no fuera que éste era la nave misma
De: “La
balsa de la medusa”
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