XXXII
Antes
los gringos lanzaban bombas
a Indochina
y los muchachos melenudos
iban a la plaza a bailar sus imprecaciones.
Hoy no es así, son los rojos los que atacan
y mandan recuerdos a los viejos
sobre sus bailes y aquellas pancartas
alzadas por aquellas maldades pasadas.
Veneno o hipnosis colectiva
de la mano del gran tahúr de las estepas siberianas
que juró que recuperaría la gloria
del zar muerto por la perfidia.
Están en ello
mientras miramos
la tele.
De:
“Nuestros amigos los nautas”
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