sábado, 11 de marzo de 2023

ALEYDA QUEVEDO ROJAS

 

  

 

El amor y su exigencia.
Esa llama que me quemó, arrastró y hundió.
Ni navajas, ni besos, ni cuerpos.
Ni el aleteo de la fe en forma de religión.
Ni el palpitante viento con sus dilemas.
Nada me sostuvo hasta llegar a este momento.
Solo tú, poesía, haces que valga la pena
seguir a la intemperie de la vida,
en el reluciente filo de la navaja.

  

De: “Jardín de dagas”
 

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