Dios
y la bestia y los cabellos
Dios
ya la Bestia pelean por el mundo.
En el mundo estoy yo, pronunciado vocales,
enderezando mi espina dorsal,
bebiendo té de hierbabuena,
viendo qué hacer con mi peinado.
Dios y la Bestia siguen su combate.
Tú vives en el ombligo de la Luna.
Tú vives en la florería del viento.
Tú vives en el zoo de la almohada.
Tú reinas en la Luna, en los aguamaniles,
en el espejo de bolsillo. Tú pones
trapos húmedos en mis vocales,
cristales blancos en mis gafas,
y en el pelo tónico para el pelo.
Dios y la Bestia se arrancan los ojos y los huesos,
ignoran esta y otras cosas:
Cuánto pesan las cosas en la Luna,
El sabor de sus aguas. El requesón
que nunca tuvo. Cómo vives ahí,
cómo gobiernas a los locos
y a la sangre menstrual. Cuántos ladridos
habrás escuchado, cuántos países te reclaman.
Dios y la Bestia se mesen el cabello.
Tú recoges el mío.
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