El
padre quiere creer
que es el amor
el que alimenta el aguante,
el que empuja a seguir
despierto
otra noche más.
El
padre quiere creer
hasta el día que descubre,
pasados ya seis meses,
que el impulso de su odisea
no es el amor
sino el odio.
El
padre decide entregarse
a la inercia.
Las
palabras mayúsculas
en una esquina de la memoria.
De:
“Las ganas de comer Oreo”
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