Misterios
Hay
mujeres secretas
a las que solo le atinamos
oír el bisbiseo.
Hay
mujeres que despiertan de noche
y acarician al gato que tienen a su lado.
Ellos fieles lamen
sus grietas de la edad.
Otras
que oyen arrullos
de palomas blancas.
Pasan sus días de frío
anhelando el olor de los lirios
protegidas por gruesos abrigos
y bufandas.
Hay
las que aconsejan a las más jóvenes
descansar en otras bocas.
Están
las que ponen
cerrojo a las puertas
a los oídos
al útero
a todo lo que tenga hendiduras
o que podría morderlas al dormir.
Las
que son apenas árboles
que casi no florecen
hurañas con celulares
y con las lenguas rasgadas
en el centro.
Las
madreselva
o simplemente hierbas
a punto de ser grillos
que observan a sus hijas
elevar cometas al aire
o bañarse en las piscinas.
Y al
llegar la noche
están las que pasean
lentamente
con sus perros.
De:
“Mares y halagos. Variaciones poéticas”
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