viernes, 27 de marzo de 2026

CARMEN VERDE AROCHA

 

 

 

Azul muy oscuro

  

La mudez nos encorva debajo de
los mares.

Correr no es el asunto
ni librarnos de las medusas
ni mirar de reojo las lágrimas
que la sal absorbe rápido.

Respira hondo.

Hueles a corazón de
mariposa fatigada
al aroma de limón frotado en
nuestra piel.

Hay un río que agita tus secretos.

Tus ondas zozobran
hasta el borde del vértigo
y me hacen pedazos la carne.

¿Qué extrañas de tu vida
dentro de la mía?
¿Acaso el paisaje seco de tu infancia?

¿Por qué el agua nunca se enamora?
¿Tú lo sabes?

El río entra en el mar. Siempre lo ha hecho.
Bajemos el volumen a esos
Lieder ohne worte, op 19,
de Mendelssohn.

No debimos acercarnos
a este poema vivo y mordido
por la única raíz que hay en tu rostro.

Vámonos lejos. ¿Te atreves?
antes de que los cangrejos
salgan de esa muerte tornasol
que arrastra las horas.

Quizás esto que sentimos sea
un pedazo de pan
incapaz de alimentar nuestras bocas
llenas de bostezos

para la gloria de Dios.

  

De: “Mares y halagos. Variaciones poéticas”

 

 

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