Así,
seguramente
Oirás
cómo la noche va dejando
su desolada música en tu oído.
Te han cercado las sombras, y tus manos
no pueden apartarlas. Hace frío.
Y no
quieres la luz. Solo deseas
que en esta oscuridad todo se acabe.
Se ha cumplido tu tiempo. El alba llega,
pero tus ojos no la ven. Es tarde.
Ya
no se escucha nada. Poco a poco,
se ha llenado tu cuarto de silencio.
Después te olvidarán. Nadie, muy pronto,
recordará siquiera que te has muerto.
De:
“Mi tan ajeno yo. Autorretratos 1978-2025”
No hay comentarios:
Publicar un comentario