Mudanzas
1.
Si
vieras.
Dos semanas de temporal
borraron la huella ocre
de las macetas.
Revuelta
en la lavadora,
ropa blanca y de color.
Una
casa reducida a cajas de cartón
la tarde que gira sobre el eje de la lluvia.
El mentolado falso
de un Derby suave + una Halls.
Ese
color de la plasticina
cuando se mezclan todas las barras.
2.
El
mundo da tantas vueltas
que parece no moverse.
Pensé decirlo
pero preferí, de copiloto,
verte manejar en círculos
por el estacionamiento.
3.
Las
hormigas vinieron
en las cajas de la mudanza.
El apartamento nuevo
empieza a parecer una casa.
De otro, pero una casa.
4.
En
el departamento nuevo,
el albañil pica la pared buscando
dónde está la fuga de agua.
No
es desorden lo que se ve,
es un orden disparejo.
Bolsas
plásticas,
cartones con cursiva en pilot
Cocina / libros / baño
Si otro, en este momento, entrara,
no sabría si alguien llega o se va.
5.
Envuelto
en la nicotina
de la inmovilidad,
se ablanda el cerebro
y se endurece el corazón.
Sin
camisa me veo más viejo,
pensé decirlo pero preferí
recordar la vez que fui tu copiloto
y manejabas en círculos
por el estacionamiento.
6.
Francisca,
silenciosa,
se mueve por cada ambiente.
Para allá con la escoba,
para acá con el balde.
Dentro de esa boca,
siempre cerrada,
brilla un diente de oro.
7.
Una
pausa que amenaza
con convertirse en otra cosa.
La
ropa sin tender,
el gusto del falso mentol,
el espacio libre
donde finalmente parqueaste.
8.
Rodeando
latas de cerveza,
los amigos discutían
cuánto dura la juventud.
Pensaste en voz alta
“qué me importa, si nunca fui joven”.
Luego
se agitó el borrador de la niebla.
Luego irrumpieron los grillos.
9.
Aquí
tendría que ir una frase decisiva
pero se destiñe la camiseta
de la tarde que hablábamos
mientras crecía el pasto
y sin darte cuenta
usabas mis muletillas
cada seis palabras.
Lo
que no se va a secar,
lo que brilla sin elección,
un período equivocado para la mudanza,
el cerebro: masa de plasticina,
el corazón: dos puertas de carro
que sólo saben cerrarse.
10.
Debajo
de esto hay una canción,
aunque no se escucha ni se ve.
Las
promesas de la casa nueva
quedaron en la casa vieja.
Del
temporal va quedando ese color
de todas las barras de plasticina
que se mezclan se mezclan,
el martilleo que silencia
la tenacidad de una fuga,
esas gotas de lluvia
como las venas de la ventana.
Y el canto de los grillos
crece como otra niebla.
Debajo
de esto hay algo mejor.
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