La
ciudad celestial
Suspiro
por el país celestial,
donde pasan las gentes celestiales,
y el mar es tan quieto como un espejo
de hermoso, hermoso cristal.
Camino
en el campo celestial,
entre lirios y amapolas brillantes,
visto un abrigo celestial
de blanco reluciente.
Cuando
paseo por el parque celestial,
mis pies desnudos pisan el pasto;
la hierba ondea alta, pero ninguna
criatura dañina está allí.
Por
la noche vuelo sobre los tejados
y me apoyo en los rayos lunares brillantes;
dorados son los ríos del cielo,
y de plata sus corrientes.
Nota:
Stevie Smith, seudónimo de Florence Margaret Smith
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