miércoles, 1 de abril de 2026

CARMEN VERDE AROCHA

 

  

 

¿Se puede estar en dos lugares a la vez?

A Gisela Cappellin

  

I

Parroquia San Pablo Apóstol en Caracas.

Al entrar vi sus paredes blancas
moteadas de morado.
El padre Oswaldo con sus canas
(torcidas bajo la furia de la fe)
quizás ni me reconozca.

Lo recuerdo con su capa magna los
domingos.
Imitando a un Obispo que nunca
aparecía para invocar al Espíritu Santo.

Son muchos los años lejos de los rostros
de mis amigas de la infancia:
Tata, Idalmis, Carmen Elena, Janeth.
No sé si ahora van a misa
o han envejecido en manos
de sus maridos.

Parece que viviéramos cerca del Cantábrico
donde el salitre se come
los rostros de la gente.

 

II

Iglesia de San Pedro el Viejo en Madrid.

Calles estrechas y edificios antiguos.
Congoja en la faz de los ancianos
de los pobres y de los marginados
que han hecho de este lugar su aposento.

Una noche Gisela y yo entramos
con la niña Sofía.

El blanco de la camisa de Sofía
lesionaba la esperanza roída.
¿Por qué el blanco hiere
tanto nuestros ojos
cuando estamos tan lejos del mar?

Contrasta en esta iglesia
la belleza del recinto
con su torre mudéjar
y en su interior
su capilla del Cristo de la lluvia
nos hizo temblar.

 

III

¿Se puede estar en
dos lugares a la vez?
Sí.

Si tienes memoria y recuerdas
la Parroquia de San Pablo en Caracas
con fe, melancolía y gratitud.

Si puedes distinguir los tres sabores
de la Iglesia
de San Pedro el Viejo en Madrid.

 

De: “Mares y halagos. Variaciones poéticas”

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario