Lavanda
A Karl Stirner
Sólo
por experimentar estoy quemando la lavanda
y olfateando el aire porque si sólo la desmenuzara
el aroma, aunque embriagador, no llegaría
más allá de treinta o cuarenta centímetros y es más los
tallos apenas soltarían olor mientras que las
llamas hacen que todo aflore aun cuando
acaban con los demás aromas, en este caso a menta y
a las penurias arqueadas bajo tu ventanal francés donde
yo voy de un lado a otro llorando por la culpa del humo
y gimiendo por la bolsita de aroma que nunca tuve
y por la caja llena de seda, por ser yo tan enemigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario