Te
escribo cada vez desde los riscos
Esclava
mía,
Nadadora en la tormenta,
mi insomnio viene del preciso lugar
donde la noche pierde todo su lenguaje
y arroja mi cuerpo contra el oscuro ideograma
de tu ausencia, escala de las aguas que suben
a devastar la tierra firme,
el violento abordaje de una plaga de ahogados, la zozobra
de un galeón
con las velas hechas trizas.
Esclava
mía,
mi Señora,
luz fantasma del faro que augura la orilla del mundo,
mi insomnio se termina si mi sueño arriba
—mi sueño: navío de la noche que busca un astillero,
su consuelo—
en harapos a tu playa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario