IX. Jet
lag
Una silueta retorciéndose como un gusano
intentando recapturar la materia tangible e intangible
de la que estábamos hechos antes del viaje.
Once días bastaron para desordenar los órganos, los fluidos y la carne
que los humanos denominamos cuerpo.
Esta mi existencia ha atravesado miles de kilómetros
cuatro aeropuertos internacionales
y vivido tantos asuntos que no logra codificar con las palabras.
Por eso, mi cuerpo tiene sueño cuando es de día
y no encuentra descanso en las noches.
Pronto, espero, lo vivido se acomodará en la rutina
y en eso que denominamos lenguaje.
De:
“Poemas Chinos”
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