Revolución
Y
ahora se posa a mi lado. Me grita calladamente unos versos de Brodsky y se
aparta para darme el tiempo y el espacio necesario para probar su bendita
alegría. No hace más. Canta por dentro porque sabe que la canción es el
lenguaje de los insurrectos. Cree que la justicia nunca llega, pero es
necesario perseguirla, como la belleza.
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